LA TELEMEDICINA COMO SOLUCIÓN TECNOLÓGICA
10/12/2009
Como en tantos campos, las tecnologías de la información y las comunicaciones han llegado a facilitar o incluso revolucionar cómo se entendía, tramitaba o gestionaba un determinado servicio o conjunto de ellos. La medicina no ha escapado a ello, y en los últimos tiempos ha tomado más cuerpo la llamada ”telemedicina”.
La aplicación de la telemedicina no ha quedado en un simple propósito y se ha llevado a cabo en importantes informatizaciones de historiales clínicos, teleconsultas, telediagnósticos o incluso intervenciones robotizadas de múltiples e importantes centros de salud de numerosos países.
Y en este aspecto Europa lleva ventaja frente a los Estados Unidos. Más concretamente los países nórdicos son los países de cabeza dónde la historia clínica digitalizada operativa de los pacientes se sitúa en un 90%.
Esta cifra denota una apuesta fuerte por aprovechar las ventajas que ofrecen las TIC en esta materia, pero, ¿con qué tipo de peligros, ventajas o desventajas nos podemos encontrar?
A primera vista no se duda en los beneficios que redundan directamente sobre los pacientes, como puede ser evitar los desplazamientos, ya que es posible pasar consulta de un especialista a un paciente situado a cientos de kilómetros de su centro de salud.
Otro de los adelantos es la facilidad con la que se realiza la monitorización de enfermos crónicos o recientemente operados desde casa, mediante el envío de datos de forma telemática sin tener por ello que ocupar un espacio en un hospital, necesario para otro tipo de atención al paciente.
Incidiendo sobre las ventajas, no cabe duda que la telemedicina acaba por facilitar e incrementar la eficiencia, reduce las listas de espera, conlleva un ahorro considerable de costes directos e indirectos, y un largo etcétera.
Sin embargo, como todo adelanto que se precie, tiene su parte dedicada al estudio de los inconvenientes. Unos argumentan que, por ejemplo si existiera un error médico, de quién sería la responsabilidad, ¿del médico que realizó un diagnóstico a distancia sin la presencia física del paciente para evitar su desplazamiento?. En este aspecto existe actualmente una importante falta de regulación legal concisa y clara que depure responsabilidades en cada caso.
La confidencialidad de los datos es otro de los aspectos que lleva asociada cierta controversia, así como la forma y manera en la que se aplican los protocolos de seguridad para proteger los datos sensibles que se manejan en este entorno.
La formación es otro de los aspectos que lleva asociado este tipo de avances. La pregunta sería si estaremos cerca de tratar también con edoctores/ as, e-enfermeros/as, capaces no sólo de desempeñar su trabajo sino de realizarlo eficientemente a través de los medios tecnológicos a su alcance.
Al mismo tiempo, como todo “nicho de mercado” (como bien definirían los expertos en marketing), dos de las empresas punteras en el mercado TIC como Microsoft o Google ya se han posicionado para agrupar en sus sistemas propios plataformas de gestión especializadas en medicina. Así han nacido Health Vault por parte de Microsoft o Google Health de la empresa de Larry Page y Sergey Bri. Se trata de servicios gratuitos a día de hoy, que sirven como experiencia piloto antes de dar el salto a su plena operatividad, donde los pacientes pueden “subir” su historial clínico en la red y compartirlo con el resto de personas con acceso habilitado. Por ejemplo un paciente podría "autorizar" la consulta de su historial a un médico especialista situado a miles de kilómetros, para ser tratado por éste. Se trata de una especie de red social médica, de uso únicamente en Estados Unidos, que todavía le queda mucho por pulir, pero que puede ser el prototipo de cómo se entienda la medicina en su parcela virtual, electrónica, o como queramos apellidarla en un futuro. Una vez más, nos asaltan las preguntas relacionadas con la confidencialidad, privacidad, seguridad, legalidad, etc… que no le van a hacer fácil su viabilidad plena en un corto espacio de tiempo.
A nivel Europeo, existe el denominado proyecto EPSOS, el cual pretende, por ejemplo, que los médicos austriacos tengan acceso al historial de un paciente español que sufra un accidente en Viena, para poder tratarle adecuadamente gracias a la interoperatividad de las bases de datos sanitarias de ambos países. Es posible que este proyecto sea una realidad en unos dos años, por lo que no es de extrañar que los gobiernos y personal del sector TIC y la medicina, deban ponerse manos a la obra rápidamente para no quedarse atrás en lo que se conoce como el futuro más próximo de la medicina.
Recopilación COIICV
